Vamos a hablar de otro caso de anulación de personalidad aunque es también posible que ambos compartieran una psicopatía.
Marc Dutroux. No es precisamente una persona querida en Bélgica sino que protagonizó uno de los sucesos más tristes, violentos y desgraciados del país. Violó a varias jóvenes y niñas y al menos asesinó a cinco personas: a un colega suyo lo enterró vivo, a dos de las jóvenes que secuestró y violó también las enterró vivas y a dos niñas de ocho años las secuestró, violó y su esposa las dejó morir de inanición. Recientemente se ha vuelto a abri el juicio y las dos únicas jóvenes que sobrevivieron, una niña de doce años que mantuvo ocho dias secuestrada y a quien violó repetidamente y una joven de catorce a quien sólo tuvo seis dias retenida pero a quien hizo pasar los sufrimientos más atroces, no sólo no los perdonaron a ambos sino que los enviaron a zurcir, hablando pronto y mal por no decir un taco.
Michelle Martin, esposa de Marc Dutroux, fue en todo momento cómplice de su marido. Cuando su marido fue retenido en la prisión por un asunto de drogas, las dos niñas de ocho años estaban encerradas en el zulo que Dutroux había construido en la casa para esconderlas y retenerlas. Ella escuchaba los gritos espantosos de las niñas pidiendo comida pero según dijo, por miedo a que su esposo se enfadara y sin saber qué hacer, las dejó morir de hambre. No participó con su marido en las repetidas violaciones a sus secuestradas pero tampoco hizo nada por liberarlas. Se dejó llevar por miedo, por no perder a su esposo, a saber qué rondaría por su cabeza.
Marc Dutroux. No es precisamente una persona querida en Bélgica sino que protagonizó uno de los sucesos más tristes, violentos y desgraciados del país. Violó a varias jóvenes y niñas y al menos asesinó a cinco personas: a un colega suyo lo enterró vivo, a dos de las jóvenes que secuestró y violó también las enterró vivas y a dos niñas de ocho años las secuestró, violó y su esposa las dejó morir de inanición. Recientemente se ha vuelto a abri el juicio y las dos únicas jóvenes que sobrevivieron, una niña de doce años que mantuvo ocho dias secuestrada y a quien violó repetidamente y una joven de catorce a quien sólo tuvo seis dias retenida pero a quien hizo pasar los sufrimientos más atroces, no sólo no los perdonaron a ambos sino que los enviaron a zurcir, hablando pronto y mal por no decir un taco.
Michelle Martin, esposa de Marc Dutroux, fue en todo momento cómplice de su marido. Cuando su marido fue retenido en la prisión por un asunto de drogas, las dos niñas de ocho años estaban encerradas en el zulo que Dutroux había construido en la casa para esconderlas y retenerlas. Ella escuchaba los gritos espantosos de las niñas pidiendo comida pero según dijo, por miedo a que su esposo se enfadara y sin saber qué hacer, las dejó morir de hambre. No participó con su marido en las repetidas violaciones a sus secuestradas pero tampoco hizo nada por liberarlas. Se dejó llevar por miedo, por no perder a su esposo, a saber qué rondaría por su cabeza.
Dicen en la siguiente dirección:
" ... Recordemos que Michelle Martin dejó morir de hambre a dos niñas de ocho años que Dutroux no podía atender por estar preso. Y se quedó callada, tan tranquila. Si alguna vez tuvo ocasión de comportarse decentemente sin miedo a las represalias de su marido, fue ésa, cuando el marido no podía hacerle ningún daño, ya que estaba en la cárcel.... "
Según dice Michelle Martin, una mujer rubia con una cara delicada, voz fina, cuerpo delgado, una muñequita de porcelana de esas que no da problemas, que sólo se oculta y que puede ser una perfecta "mujer florero", era torturada por su marido y por eso le obedecía ciegamente.
"¿Hay alguien detrás de Dutroux?
No hay nada claro en el juicio que tiene en vilo a Bélgica
Juanma. El monstruo Marc Dutroux, el hombre más odiado de Bélgica, especializado en el secuestro y tortura de niñas y adolescentes, no tiene categoría mental para aspirar al Premio Moriarty, pero si es cierto lo que dice, que obedecía órdenes de un círculo de hombres poderosos, éstos, que aún permanecen en la sombra, sí que podrían ser candidatos al premio.
Marc Dutroux
El caso podría ser similar al de las muchachas de Ciudad Juárez, aunque a modesta escala europea. Los hipotéticos sádicos belgas, carentes del apoyo paraoficial y mafioso con que cuentan los americanos, no dispondrían de un suministro tan masivo de víctimas y dependerían para aprovisionarse de gente como Dutroux, que ahora comparece a juicio acusado de secuestro, violación y tortura de seis menores y del asesinato de cuatro de ellas, que murieron en cautiverio. Dos fueron ejecutadas por sus intentos de fugas (eran las mayores); otras dos, ambas de ocho años, murieron de hambre y sed mientras Dutroux estaba preso por un ajuste de cuentas. Su mujer no se atrevió a llevarles alimentos y las dejó morir.
Juanma. El monstruo Marc Dutroux, el hombre más odiado de Bélgica, especializado en el secuestro y tortura de niñas y adolescentes, no tiene categoría mental para aspirar al Premio Moriarty, pero si es cierto lo que dice, que obedecía órdenes de un círculo de hombres poderosos, éstos, que aún permanecen en la sombra, sí que podrían ser candidatos al premio.
Marc Dutroux
El caso podría ser similar al de las muchachas de Ciudad Juárez, aunque a modesta escala europea. Los hipotéticos sádicos belgas, carentes del apoyo paraoficial y mafioso con que cuentan los americanos, no dispondrían de un suministro tan masivo de víctimas y dependerían para aprovisionarse de gente como Dutroux, que ahora comparece a juicio acusado de secuestro, violación y tortura de seis menores y del asesinato de cuatro de ellas, que murieron en cautiverio. Dos fueron ejecutadas por sus intentos de fugas (eran las mayores); otras dos, ambas de ocho años, murieron de hambre y sed mientras Dutroux estaba preso por un ajuste de cuentas. Su mujer no se atrevió a llevarles alimentos y las dejó morir.
Precisamente sobre su mujer, Michelle Martin, ha cargado Dutroux la mayor parte de la culpa. Y también sobre otro de los acusados, Michel Nihoul, hombre de turbios negocios y traficante de droga, que asegura que fue quien le encargó los secuestros. Según esto, Nihoul sería el contacto con una red sádicopederasta secreta, de la que Dutroux siempre habla, pero sin dar más explicaciones.
Nihoul, como era de esperar, lo niega todo. Sólo admite haber abastecido de droga a Dutroux y a su amigo Michel Lelièvre, el cuarto acusado en este proceso infernal.
Michelle Martin
Por su parte, Michelle Martin, la ya ex esposa, asegura ser una mujer maltratada y atemorizada, que compartía a Marc Dutroux con otras amantes y no se atrevía a desobedecerle. "Entrar en el mundo de Marc Dutroux es como entrar en una secta", ha dicho.
Michelle Martin
Por su parte, Michelle Martin, la ya ex esposa, asegura ser una mujer maltratada y atemorizada, que compartía a Marc Dutroux con otras amantes y no se atrevía a desobedecerle. "Entrar en el mundo de Marc Dutroux es como entrar en una secta", ha dicho.
Reconoce haber dejado morir de hambre a las dos niñas de ocho años, pero antes del juicio negaba haber visto a ninguna de las víctimas, a pesar de que su marido la mantenía informada de sus fechorías. Ahora, en cambio, admite que le ayudó a filmar algunas de sus violaciones. El cuarto acusado, Michel Lelièvre, culpa de todo a la heroína y el éxtasis, que le nublaban la mente y le obligaban a secuestrar niñas para una red mafiosa a cambio de dinero o de drogas.
Hasta ahora, lo más sensacional del juicio ha sido la declaración de Sabine Dardenne, una de las dos supervivientes de los secuestros, que tenía 12 años cuando Sabine con 12 años cayó en poder de Dutroux y pasó 80 días desnuda y encadenada, sufriendo violaciones desde el primer día. Asegura que Dutroux le dijo que en realidad le estaba salvando la vida, porque "su jefe" quería matarla. Además, le hizo creer que sus padres no querían pagar el supuesto rescate pedido por ella. Ella escribía cartas a su familia, que la policía encontró después debajo de una alfombra. Cuando Sabine le pidió una amiga para tener compañía, Dutroux secuestró a Laetitia Delhez, de 14 años, a la que sometió al mismo tratamiento. Ambas fueron rescatadas por la policía seis días después, gracias a que un amigo de Laetitia logró tomar el número de la matrícula de Dutroux casi completo.
Dutroux se levantó del banquillo para decir que lamentaba el daño causado. "Váyase al infierno", le replicó Sabine.
Desde su comienzo, el caso ha estado rodeado de escándalos por la deficiente actuación policial y judicial. Numerosas pruebas han desaparecido. No falta quien afirma que Dutroux contó con protección. En 1998 logró fugarse durante unas horas y su fuga ocasionó la dimisión del jefe de policía y los ministros de Interior y Justicia. Ahora es uno de los presos más vigilados de Europa, y en su celda se enciende la luz cada siete minutos y medio para comprobar que sigue ahí y que está vivo.
Dutroux, que ahora tiene 47 años y siempre vivió de la delincuencia, inició su carrera de violador en 1983 y fue condenado a 13 años de cárcel por cinco secuestros y violaciones. Salió de prisión en 1992 y en 1995 emprendió una nueva serie de crímenes, que ahora asegura que fueron encargados. Por la misma época mató a uno de sus cómplices, Bernard Weinstein. Un dato podría apoyar su historia: siempre ha manejado grandes sumas de dinero y cuando fue detenido en 1996 tenía veinte cuentas bancarias. No parece que el secuestro y tortura de menores por cuenta propia dé tantos beneficios."
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Sé tú.