5/7/11

La infidelidad en la música

TEMA EN CONSTRUCCIÓN

El tema de la infidelidad que tanto se solapa en la vida real, es tratado en todos los ámbitos: literario, musical, pictórico, incluso en la danza; además, en muchas ocasiones, de manera socarrona y divertida como si fuera un tema - que el caso es que lo es - tan cotidiano y tan frecuente que no se le deba dar más importancia ni tener en cuenta a la hora de valorarlo  y darle una respuesta. Ejemplos de ello podemos encontrar en el Decamerón, por poner un caso, en las Mil y una noches, en "Così fan tutte" de Mozart o en "La casada infiel" ballet de Vicente Asencio y Ruano o el poema de Lorca.

¿Qué es la infidelidad? No debe de ser tomada únicamente en el aspecto afectivo. La infidelidad es la pérdida de la fidelidad. Es mentir, engañar o traicionar  a la familia, a los parientes, a los amigos, a la pareja, a la patria o al honor. El ser fiel y leal implica que una persona puede tomar una decisión,  hacerse responsable de ella y de conservarla hasta sus últimas consecuencias.  Esto no debe confundirse con terquedad ni con coherencia. De hecho la idea se puede cambiar, reconociendo una persona que se ha equivocado y orientando su idea hacia lo acertado haciéndose, entonces de nuevo, fiel y leal. El tema del honor se puede ver tratado en la zarzuela, en los himnos militares donde se trata el apego a la patria y al rey como en la ópera - "El triunfo del honor de Scarlatti".


La fidelidad tiene mucho que ver con la fe y la confianza. La persona interioriza una idea o sentimiento, cree en ello, confía  y se adhiere. Puede ser a otra persona, una idea, una institución, un país como se ha comentado ya. La defensa y conservación de dicha idea y adherencia es denominada "celo" que se confunde con los "celos". Una cosa es el cuidado, vigilancia y persistencia por el mantenimiento y conservación del objeto al que se es fiel y otra cosa es la posesión mental, exhacerbada del objeto sin permitir que nadie más pueda o tener esa idea o ser amigo de esa persona o visitar ese país por miedo a que sea arrebatado. Resulta curioso ver esta diferencia entre el celo y los celos en el último acto de "La Traviata" de Verdi.

Si el cambio de actitud o de idea se hace por la fuerza, como ocurre cuando se ocupa un país, cuando se obliga a una persona, por medio de la manipulación psicológica o por la violencia, a pensar de forma distinta a la que le dicta su conciencia, si se la obliga a actuar en contra de sus sentimientos, sobre todo en la comisión de un delito o si va a perder su vida o la de algún familiar, no se puede hablar de infidelidad porque se actúa bajo coacción o amenaza. 

Sí se habla de infidelidad cuando la persona, con la mente fría, sin presiones de ningún tipo, decide, bajo el peso de su conciencia, tomar elecciones que sabe que perjudicarán a otros, rompiendo la confianza que se había colocado sobre su persona y con la intención de sacar algún beneficio personal.  Don Hilarión en "La Verbena de la paloma" habla de este tema. Usa la manipulación y la mentira para encubrir su acción, cargando, a otros la responsabilidad de sus actos como las personas infieles sentimentalmente que culpan a sus parejas de lo que les ocurre y después de que han conseguido volver a su lugar, tras haber disfrutado de su relación extramatrimonial y repitiendo, sin cesar, una y otra vez, la infidelidad, siguen presionando a sus parejas y culpándolas, desorientándolas hasta el punto de hacerlas cambiar a su antojo y llevándolas a cometer actos desesperados.  También hacen esto los militares, por ejemplo, cuando obedecen órdenes sin cuestionarlas o  los políticos que suelen realizar este tipo de acciones cada día sin medir las consecuencias de sus decisiones;  bueno, sí miden, obviamente: la cantidad que van a cobrar. 

En cuanto al matrimonio, la religión bendice un vínculo basado en un amor sincero. Ese vínculo no es bendecido, desde un principio, si uno de los contrayentes miente. De ahí que a muchos famosos se les haya concedido la nulidad, porque han jurado que acudieron al matrimonio presionados por sus familias o que mintieron a la hora de dar el sí porque no estaban enamorados. Si no existe el amor, no hay bendición que valga. 

Cuando puede existir el vínculo en el momento del matrimonio y es bendecido, puede ocurrir que circunstancias adversas rompan ese vínculo durante el matrimonio. A saber: la inmadurez, la presión familiar y social, una enfermedad, un fallecimiento brusco.  La persona puede desorientarse, cambiar de idea, reflexionar sobre sí mismo y plantearse su vida de nuevo y, entonces, rompe el vinculo. Si lo hace poniendo en conocimiento a los demás de sus cambios de planteamiento, dando la oportunidad de solucionar problemas o de reparar las circunstancias y viendo que no puede ser, entonces no se puede hablar de infidelidad porque se han usado todos los medios al alcance para salvar la situación. Pero si se calla y no dice nada, no comunica a nadie lo que piensa y sigue sirviéndose a sí mismo, entonces sí se habla de infidelidad. El vínculo ha desaparecido y sólo quedan los que están reflejados en documentos legales. Lo mejor es que cada miembro intente recuperar su vida y establecer otros vínculos pero estas personas se resisten a dejar ir al miembro que ha permanecido fiel porque les confiere seguridad, impidiéndole rehacer su vida porque no suelen querer encontrar reflejado en el otro lo mismo que han hecho ellos, sobre todo si ha sido por jugar o por un capricho. Si el miembro que ha seguido fiel y ha tenido que matar su parte del sentimiento por voluntad propia cuando ha visto que la relación estaba muerta, es obligado a permanecer al lado del infiel porque éste pretende mantener ese control para seguir sintiendo el poder, se produce otro tipo de tortura psicológica pues se le sigue obligando a dar afecto y a hacer perdurable algo que ya no existe para satisfacción del manipulador. Aquí ya no existe infidelidad porque uno de los miembros ya ha roto el vínculo.

En una relación, la persona puede:

- dar y recibir.
- sólo dar.
-sólo recibir.

La primera opción suele ser la más madura. La segunda opción tipifica a la persona que tiene espíritu paternal o maternal y la tercera a la persona inmadura o egoísta que no ha crecido. Según la combinación de los tres elementos, así serán las parejas. Siempre hablando desde el proceso de interiorización, reflexión y maduración de la idea. En la ópera de Puccini "Mme Butterfly" se encuentran estos tres tipos de amor: Cio Cio San lo da todo recibiendo su propia esperanza mientras se engaña a sí misma,  Pinkerton lo recibe todo pero no se engaña a sí mismo porque sabe que no ama a Buttefly  y Kate es la única que podría decirse que mantiene el equilibrio haciendo perdurable un vínculo junto a su marido e introduciendo al hijo de Butterfly dentro de ese equilibrio. 

Cuando los vínculos  se han roto completamente, no existe la confianza y si las otras personas persisten en acabar con los rescoldos de ese sentimiento que reforzaba la confianza y la fidelidad en la persona que ha sido perjudicada, a ésta le suele costar bastante volver a recobrar la confianza en los demás. Suele no hacerlo, desconfía por sistema, tal ha sido el dolor que se le ha causado y si en el intento de seguir defendiendo el vinculo y mantenerlo vivo se han perdido hasta vidas, es difícil que la persona afectada desee volver a repetir la experiencia. Es más que si lo intenta y ve que las otras personas hacen a sus semejantes lo mismo que se le ha hecho a ella - engañar, urdir, etc... - se apartará de ellas para que mantengan su fidelidad,sobre todo si es a personas inocentes que suelen ignorar lo ocurrido.

El fanatismo en la fidelidad o en la infidelidad con otras agravantes, trae los celos - Julián de "La   Verbena de la Paloma"-  como consecuencia, la falsedad, juicios nulos, la venganza - véase Turandot - la pérdida de lo moral - no he dicho moralidad sino lo moral atendiendo al "more" latino,, juicios y costumbres - el libertinaje y la desorientación total que se describe en el personaje de D. Giovanni, de Mozart, manipulador y asesino D. Juan o Casanova -  haciendo a las personas presas fáciles para una posterior recalificación, manipulación mental y cambio. Fue fácil realizar este proceso con los alemanes tras la primera guerra mundial, llegando a los extremos bárbaros cometidos en la segunda. Se culpa al pueblo civil alemán de no haber impedido el genocidio pero no se estudia todo el proceso de afianzamiento de ideas que hubo en el período de entreguerras sobre una población que intentaba recuperar una seguridad y un bienestar. 


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