14/7/11

Ensayo...

Unos ojos... qué ojos. Azules, bien azules, perfilados bajo unas cejas bien dibujadas con un crayon, bien depiladas. La esteticista la había preparado, ex profeso, para esta situación. En su rostro no había nada inexacto: la línea perfecta de su nariz, la boca bien perfilada y con el color justo de carmín que su piel merecía. Sus pómulos sencillamente definidos, la curvatura de la barbilla era exacta. Sabía mover la cabeza y colocar miradas sugerentes, jugar con el aleteo de las pestañas ante las cámaras y, por qué no, también ante los asistentes.
Parecía haber salido de una fábrica de muñecas. El vestido, corto hasta lo socialmente aceptado, con un escote ligero que dejaba insinuar todo pero no permitía ver nada. Los brazos y piernas delgados, pero no flácidos, sino esculpidos con deporte y muchísima gimnasia. 
Sonreía. Sólo sonreía y miraba. El cabello rubio bailaba junto a sus movimientos y le daba un aire especial. Tenía a todo el público para ella sola.

Al otro lado de la mesa, una mujer que sólo recibió aplausos cuando fue presentada y salió. Su cuerpo deforme daba náuseas y mucha lástima. El cabello descuidado, canoso, mortecino, los dientes fallecidos, los ojos pequeños y sin pestañas ya, la boca sin pintar ni delimitar. Su mirada era huraña y paciente, dando a entender que no pretendía estar allí por su gusto sino por que se sentía obligada y estaba bien pagado. Acomodó sus ciento ochenta kilos de peso y sonrió a las cámaras y al publico. Algún técnico, generoso, consiguió sacar buenos planos, lo cual le permitió pasar más inadvertida excepto cuando se levantaba.

La presentadora era bajita y tenía el pelo teñido con mechas. Muy delgadita, de mirada inquisidora, parecía inteligente y dispuesta a sacar lo que fuera de aquel partido que le habían colocado en la mesa. No se les ocurrió otra cosa que invitar a la Bella y a la Bestia en su versión lesbiana y a ver ahora cómo lo sacaba adelante.

- "Buenas noches, señores telespectadores. Esta noche les presentamos en "Un segundo de indignidad" a nuestras dos invitadas, Mercedes y Conchita. Ellas son las estrellas de este programa .Esperemos que brillen con luz propia."

Conchita movió su rubio cabello y dejó caer una mirada de ojos. Enseguida todas las cámaras la iluminaron. Mercedes solamente pensó que esa presentación estaba llena de asonancias. Esperó a ver qué ocurría...

CONTINUARÁ EN ESTE MISMO POST



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