17/1/08

Diógenes el cínico

MARTES 1 DE ENERO DE 2008



Diógenes el cínico en un fragmento del cuadro de Rafael "La escuela de Atenas"

Una obra de teatro inconclusa
Diógenes, o del nadar contra corriente, pretendía ser un canto a la libertad, a la superación del corsé de las tradiciones y los convencionalismos. Nació en 1987 de forma casual al conjugarse en el tiempo una perentoria necesidad pecuniaria con la convocatoria en el ámbito universitario de un premio de teatro dotado económicamente. Una vez trazado el esquema principal de la obra, me entusiasmó tanto que ni siquiera el hecho de comprobar que no podría presentarse a concurso (pues aunque no estaba explícito en las bases sólo se aceptaban obras escritas originalmente en gallego, como por otra parte sucedía con cuantos premios se convocaban allí), me desanimó de emprenderlo. Sólo el nacimiento de mi hijaKrystal y la adquisición de las nuevas responsabilidades paternas me obligaron a posponerlo, hasta el día de hoy, pero aún no he renunciado a terminarlo algún día.
Estructura de la obra

• ACTO I
Transcurre en Atenas, siglo IV a.c., Diógenes aparece en diversas circunstancias de su vida: en el tonel en el que vivía, a las puertas de los baños pidiendo limosna, en los burdeles mendigando para sus otras necesidades. Abordando a cuantos se encuentra, ridiculizando sus creencias, desarmando sus más firmes opiniones. Hiparquia abandona su casa de lujos, se despoja de todas sus riquezas y vestidos, para seguir a Crates ante la cólera de sus padres.
• ACTO II
Transcurre en Corinto, siglo IV a.c., Recreación del legendario encuentro de Diógenes con Alejandro Magno, cuando éste toma la ciudad. Más tarde Diógenes decide morir, como toda su vida hasta este último acto quiere tomarlo en libertad. No se suicida, simplemente deja de respirar y muere. Crates e Hiparquia, files a sus enseñanzas “aquello que puede hacerse, puede hacerse en cualquier parte” —decía Diógenes—, hacen el amor junto al cadáver del maestro, como emotiva despedida.
• ACTO III
Diógenes discute con Caronte el precio de su viaje al Hades. Al final consigue ir gratis ya que el propio Caronte se lo paga a fin de no seguir oyéndolo. En el Hades incordia a Efestos, quien para librarse de él y vengarse de los dioses lo traslada al Olimpo, allí convencerá a los propios dioses, incluido Zeus, de que sólo existen como proyección imaginativa de los hombres. Poco a poco van desapareciendo, finalmente también Diógenes desaparece. Crates e Hiparquia hacen un elogio del “Nadar contracorriente”.


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