¿Por qué falla una relación de pareja? Es cuestión de charlar, hablarlo entre los dos pero hay varios factores que son generales en todas las parejas. Vamos a verlos.
Cuando comenzamos una relación afectiva todo es maravilloso y tranquilo pero con el transcurso del tiempo tenemos que hacer frente a las dificultades y los problemas.
A continuación, detallamos cuáles son los principales problemas que pueden surgir en cualquier relación de pareja y qué debemos hacer para superarlos.
Bases de una relación de pareja
Todas las parejas pasan en algún momento de su relación por situaciones de crisis. Lo importante en esos momentos es afrontarlas y superarlas actuando con madurez y asumiendo los vaivenes de la relación como algo normal que ocurre en todas las relaciones pero que hay que tratar de solucionar.
Todas las parejas pasan en algún momento de su relación por situaciones de crisis. Lo importante en esos momentos es afrontarlas y superarlas actuando con madurez y asumiendo los vaivenes de la relación como algo normal que ocurre en todas las relaciones pero que hay que tratar de solucionar.
Ante las dificultades, no debemos caer en el abandono de la pareja ni dejar que las cosas se solucionen solas. Es importante una actitud activa y hacer todo lo posible por salir de esa situación, averiguando cuáles son los motivos que la provocaron y procurar que no vuelva a ocurrir. Para que una relación sea sólida debe estar basada en el amor, confianza, respeto y comunicación. De esta forma, aunque no va a estar exenta de dificultades será más fácil superar todos lo obstáculos que se puedan presentar, pues se apoya en los pilares básicos de una relación afectiva.
Principales enemigos en una relación afectiva
El comienzo de una relación de pareja es una época muy emocionante que se vive con mucha intensidad. Al principio, todo es maravilloso vemos a nuestra pareja como un ser excepcional, casi carente de defectos, y todo lo que hace o dice nos parece perfecto.
Es una época de mucha comunicación y diálogo donde empezamos a conocer a la persona que amamos: su forma de pensar y sentir, sus gustos, aficiones, cualidades, defectos...
El comienzo de una relación de pareja es una época muy emocionante que se vive con mucha intensidad. Al principio, todo es maravilloso vemos a nuestra pareja como un ser excepcional, casi carente de defectos, y todo lo que hace o dice nos parece perfecto.
Es una época de mucha comunicación y diálogo donde empezamos a conocer a la persona que amamos: su forma de pensar y sentir, sus gustos, aficiones, cualidades, defectos...
Pero, cuando la relación avanza y vemos a nuestra pareja en una dimensión más real sin el apasionamiento del principio, es cuando somos más vulnerables y estamos más indefensos ante los principales enemigos de toda relación. Estos enemigos son, entre otros, la falta de comunicación, la rutina y los problemas de convivencia.
Falta de comunicación:La falta de comunicación es uno de los principales problemas con los que se puede encontrar cualquier pareja y que incluso puede llegar a destruir la mejor relación.
Si deseamos mantener una relación duradera, debemos luchar por tener verdaderos ratos de intimidad donde fluya la comunicación y donde podamos hablar sin ser interrumpidos por nada ni nadie.
Cuando amamos profundamente a una persona y no sabemos transmitirle lo que pensamos y sentimos, lo más probable es que la relación fracase. Tenemos que saber expresar nuestros sentimientos y tratar de conocer los de nuestra pareja. Para ello es fundamental saber escuchar y mostrar atención e interés por todo lo que a ella concierne.
Muchas veces la falta de comunicación se produce por falta de tiempo o por cansancio. En ese caso, debemos fijarnos un momento al día para poder conversar con nuestra pareja, sin que ninguno de los dos falte a esa cita. Debemos tener en cuenta que lo más importante para nosotros es luchar por la relación que mantenemos con la persona que amamos.
La rutina: La rutina es uno de los mayores enemigos de cualquier relación que hay que vencer, evitando en todo momento perder la alegría y la ilusión por nuestra pareja y manteniendo siempre deseos de estar con ella y de realizar juntos actividades que nos diviertan y nos entretengan y, compartiendo momentos de diversión y de ocio.
Debemos tratar de sorprender, de vez en cuando, a nuestra pareja con detalles y con nuevas ideas con la intención de evitar caer en la monotonía y el abandono.El amor que sentimos por nuestra pareja y la imaginación, pueden ser nuestros mejores aliados.
Los problemas de convivencia: Hemos de señalar que la convivencia en sí no es un enemigo de las relaciones de pareja, sino que por el contrario es lo que más puede enriquecer a una pareja. El problema está en la actitud de algunas personas cuando conviven con otras.
Es en la convivencia, con el día a día, cuando más se llega a conocer a la persona que amamos y donde más podemos apreciar sus defectos y cualidades.Al principio no es sencillo, tenemos que ceder y renunciar a algunas costumbres nuestras para adaptarnos a las del otro o a las que poco a poco vayamos creando juntos.
Por otro lado, también tendremos que evitar aquellos pequeños detalles que tanto desagradan a nuestra pareja y que aún pareciendo poco importantes a fuerza de repetirlos, le hacen perder los nervios y protestar continuamente. Una pequeñez que resulte desagradable, si se repite continuamente y un día tras otro, termina resultando imposible de soportar.
Otro de los problemas más frecuentes que encontramos en la convivencia es, cuando uno de los dos quiere imponerse al otro, imponer su forma de hacer y de organizar la vida en común, lo normal es que el otro no esté dispuesto a ser sometido, generando los primeros conflictos de adaptación.
Cuando una pareja decide convivir debe pensar en los cambios que eso va a suponer para su relación y las dificultades a las que van a tener que enfrentarse. Si no están dispuestos a ceder en sus costumbres o a compartir su espacio y sus cosas, es mejor que no se plantee vivir con su pareja, fracasarían. Pero, superando estos obstáculos podemos decir que la convivencia, es lo mejor para cualquier pareja.
CLAVES PARA LOGRAR UNA RELACIÓN DE PAREJA IDEAL
Respeto Mutuo:
El respeto se basa en el aprecio de la dignidad como persona de parte de la pareja. Es una actitud que sabe dejar suelta la libertad de la otra persona, queriéndola como es y aceptándola, aunque procurando ayudarla a mejorar. El respeto se puede quebrar por tres razones distintas, pero complementarias: palabras, gestos y obras.
El respeto de palabra tiene una gran fuerza: aprender a controlarse, ser dueño de uno mismo y no perder la calma. En las crisis conyugales graves, o en aquellas otras crónicas con gran deterioro de la convivencia, las palabras duras, fuertes, hirientes, venenosas, cargadas de acusaciones y descalificantes van a dejar una honda huella en quien las recibe. Son momentos de pasión que habitualmente producen heridas que no se olvidarán en muchos años. En sentido estricto, tienen un valor relativo: instantes en los que uno está fuera de sí, sin control y en los que realmente no sabe lo que dice; pero aún así su efecto mortífero será difícil de eliminar. Cuántas veces lo primero que encontramos en una pareja con problemas es una lista de recuerdos negativos con frases terribles. Por eso, quien sea capaz de dominar su lengua llegará a poseerse.
Los Defectos del Otro:
Todos tenemos defectos. No hay parejas perfectas. Es injusto esperar de mi pareja que sea tal como yo lo hubiese preferido. Tengo que aprender a convivir con sus defectos y no exagerar. Fijarme sobre todo en sus virtudes, en sus cosas buenas. Puedo ayudarle indudablemente a mejorar, pero sin obsesionarme por determinadas cosas, o modos de ser. Hay que saber tener paciencia. Dice un refrán: "Se mejora, pero no se cambia". Tú también tienes defectos, que los demás pasan por alto.En algunos medios, se presenta un tipo de relación que podríamos llamar de escaparate, donde todos son felices, no hay peleas, ni discordias, no hay errores, ni defectos. Uno puede llegar al matrimonio pensando que todo será así de fácil, sobre algodones, cuesta abajo y no es verdad. El matrimonio es un aventura, donde desde ya tengo que estar preparado para afrontar los disgustos, con esfuerzo y sacrificio. Hay personas que se crean demasiadas expectativas con respecto a su futura pareja. Son demasiado exigentes y cuando se topan con la realidad, sienten decepción.No podemos guardar una lista de defectos del otro a los cuales les damos demasiadas vueltas. Esto puede hacer de tonterías, auténticas tormentas o tragedias. No es para tanto. Los defectos del otro son llevaderos. No exageremos. Tienes que saber disculpar, comprender. Tienes que llegar no ya a soportar sino a amar los defectos del otro, porque tu pareja es parte de ti. Además, con afecto y buen tino se pueden conseguir grandes cambios en la pareja.
Saber Escuchar:
A veces no es fácil comunicarnos con la pareja. Quizá haga falta que aprendamos. Necesito escuchar a mi pareja y contarle cosas, lo que me acontece. Cuando no hay comunicación, cada uno se repliega en sus propios asuntos e intereses, nos vamos llenando de egoísmo, el otro en vez de verse como una ayuda se ve como un estorbo, aparecen los sarcasmos, las burlas, los gritos, o los silencios, caras largas, amenazas, chantajes, etc. La primera condición para una buena comunicación entre la pareja es el tiempo. Tiempo para conversar, intercambiar opiniones, comentarle con delicadeza, algunos aspectos que el otro puede mejorar. Luego, sinceridad. No significa decir lo que se piensa sin más, porque eso puede herir al otro. Tener tino. Conversar sobre los problemas, sacar lo que se nos está atragantando dentro y que a fuerza de darle vueltas llega a crecer a niveles inimaginables, pero hacerlo sin recriminar, sin exagerar.
Aplicar la Inteligencia:
Triunfar en la vida y fracasar en el amor es un contrasentido, pero es algo que se observa con relativa frecuencia. Si se es lo suficientemente inteligente, creativo y capaz para resolver problemas en el trabajo, lo mismo debería ocurrir en la relación de pareja. El talento para otros temas de la vida, no específicamente afectivos, debe también dejar su huella en el amor, y lo debe hacer poniendo claridad, conocimiento, capacidad para discernir y profundizar, iniciativa y creatividad.
La pareja no es exclusivamente sentimental. Si se piensa esto, el amor se vuelve inmaduro, volátil y superficial, como son los sentimientos. No se conocería lo que vale el esfuerzo diario por mejorar la relación. Ante dificultades más o menos serias, la reacción sería dejarlo todo.
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