Asterión XXI
Revista cultural
VIAJE AL CORAZÓN DEL CUENTO |
Antología crítica del cuento breve
Por Héctor Álvarez Castillo.
Por Héctor Álvarez Castillo.
MARCEL SCHWOB
Francia (1867-1905)
| "El viejo Hokusai veía bien que había que llegar a | |||||
| convertir en individual lo que hay de general." | |||||
| El arte de la biografía, Marcel Schwob | |||||
Al leer a Schwob nos convencemos de que a él le interesa el hombre y no la humanidad. Está atento a los rasgos de originalidad que cada uno de nosotros puede tener, lo que nos desprende de la generalidad y nos transforma en individuos. Ama y presta su ojo al hombre, a lo que lo diferencia del resto, y con la intuición del artista logra crear el personaje que, al fin, nos atrapa merced a notas y matices que le dan distinción. Eso lo llevó a escribir que cada hombre no posee más que sus rarezas. Una pincelada puede dar vida a toda una figura que, sin ese toque de color, permanecería gris. Schwob es un autor que, sin ser de los llamados de culto, no recibe la atención que merece. Su prosa posee diversas virtudes. Claridad y erudición son características difíciles de hallar reunidas y él las posee en un estilo conciso y cautivante. Autor de narraciones que lindan con el ensayo biográfico brindó a la literatura un objeto de tratamiento inusual. Y en esto, fue creador y maestro. Considero que el Borges que conocemos no hubiera sido posible sin su obra. La lectura de Vidas imaginarias y de La cruzada de los niños -libros prologados por él- son una influencia profunda en su obra. Historia Universal de la Infamia es la mejor muestra de lo que decimos. El amor que sentía por François Villon lo llevó a investigar durante diez años y escribir el ensayo más extenso que compone Spicilège (1896). Conocemos las andanzas del poeta que en el siglo XV fue salteador de caminos y miembro de la famosa y a la vez temida banda de los coquillards. Schwob nos introduce en la sociedad francesa, en esa amalgama de Edad Media y Renacimiento, donde transcurren los días y las tribulaciones del autor de La balada de los ahorcados. En esa sociedad se cruzan roles y destinos, y las ventajas del juego de las influencias determina la suerte de los ciudadanos. La justicia nos muestra la mezcla de venganza, crueldad y voluntad de humillar que años después señalara Foucault. Están vivos en ese texto, además de los coquillards, los goliardos, las intrigas de los prelados y sus diversiones, las mujeres de la vida y los estudiantes que bailaban por las noches "al son de flautas y tambores". Nos enteramos de que en ese entonces recorrer los caminos de Francia era algo más peligroso y menos romántico que andar por los bosques de Sherwood. Clouard en su Historia de la Literatura Francesa dice de Villon que: "No fue un cínico sino un sensual y un débil." Stevenson escribe Una aventura de Villon, pero, más allá de los manuales y las ficciones de otros autores, el estudio de Schwob debe ser el que mejor nos acerca a la obra y al hombre, como él dijo:Lo complicado de una existencia como ésta, la dificultad que representa adoptar actitudes adecuadas a medios tan distintos,el placer que le producía esta farsa permanente, nos dejan entrever que Villon no era un hombre de alma ingenua. Poseía la capacidad de la expresión literaria en su punto más alto. Era un gran poeta. En un siglo en el que los únicos valores reconocidos eran la fuerza, el poder y el coraje, él fue pequeño, débil, cobarde, y hábil en el arte de la mentira. Si su sutileza provenía de su perversidad, entonces de su perversidad provienen los más hermosos de sus versos."Nos vamos a detener en Vies Imaginaires (1886), una de las principales colecciones de relatos breves de las letras francesas. Ahí Schwob transfigura con la palabra la materia en la que se deleita.
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